Me dispiace che

no deje los postigos cerrados

con hebras blancas de firmes ventosas

reptando al son de vendavales

 

interrumpa rasgueo de doliente piel

y no complazca su intermitente estado de tormento

 

altere con inauditos compases

la congoja de entonces

y floree en nuevas danzas luminosas

 

permettimi

este atontamiento

genuino y merecido

sin socavar

el apacible aliento

que se ha labrado

en estos últimos días

*

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