aquí en la tierra

 

enséñame a nombrarte

para que estalle como fruta jugosa

en el núcleo gallardo de tu alma

espumando brío

en incontables gránulos de miel

 

espárceme aquellas epístolas renacentistas distractivas

aderezadas con gestos angelicales y demoníacos

 

no derroches tantas parábolas

igual se perderán estos ojos de porte y sabor chenin

.

 

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