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No hay peor castigo

para esta malherida vagabunda perdida

que ya no haya Fieras

 

Retumbarán los aullidos que entonces la imantaban

rebotando  en el vacío para regresar en llamaradas voraces

calcinando su costra

 

Sepultará su olfato entrenado y su rabia doliente

 

La verás sonriendo lastimosa y contrariada

hablándole al viento

 

 

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