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A las manos invisibles y soberbias que aprisionan mi garganta

hasta casi retorcerla y estrangularme

dejándome un dolor profundo y cerrado

la vista nublada

el aliento seco

y la sensación de que ya nada es

A la VACUIDAD.

A todos las marionetas alegres que vagan y se me cruzan diariamente por las calles

A todos los títeres y sus titiriteros

A los finales malvados imprevisibles

A la ignorancia

A los pajeros a secas, a los pajeros mala leche

y a los pájaros de mal agüero

y a las pajeras también

Al desamor

Al desinterés

A las preciosas ridículas

A los intelectuales soberbios

A la estafa presumida

A la mentira oscura

A las armas

A los traficantes de drogas, de órganos, de identidades

Al renunciamiento a la vida en vida

A que nadie me invite a bailar esta noche y

se pierda el vuelo de los pliegues de mi falda

mis breteles caídos

y mi espalda desnuda barnizada con miel

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